Soy como las mujeres... cuando van a comprar zapatos. Entro a una librería y no sé qué título llevarme, el trabajo no es encontrar algo que me guste sino qué no llevar.
No tengo mucho tiempo así que leo poco, por lo tanto soy cuidadoso en elegir, por lo que puedo estar hasta 4 horas en una librería recorriéndola para ver novedades y luego decidir.
Amazon acaba de publicar la nota de que por primera vez en su historia vendió más libros en formato electrónico que impresos en papel. 9 millones de libros vendidos sólo en formato Kindle que es un formato exclusivo para su lector de libros, pero Barnes and Noble y otras tiendas y editoriales reportan cifras similares, es decir que en 2009 aproximadamente se vendieron unos 20 a 22 millones de libros electrónicos.
Esto definitivamente marca una tendencia, los libros gordos, con fuerte olor a tinta, pesados, o los voluminosos, impresos en papel de baja calidad que no aguanta ni el sudor normal de la mano al leerlo y llamados “de bolsillo” con el paso del tiempo serán raros. Leeremos en dispositivos electrónicos con “papel electrónico”.
Mucho se está diciendo sobre esta tendencia, recientemente en la pasada feria internacional del libro de Guadalajara 2009, Orham Pamuk, premio Nobel de literatura dijo que él jamás leería en un e-book reader, que no hay nada más placentero que leer con el olor de la tinta como fragancia de fondo. Eso pensaba yo cuando compré mi e-book reader, me acostumbré pronto a leer sin cansarme la mano manteniendo abierto el libro, sin sentir su peso, con transportar al mismo tiempo una buena cantidad de material para leer, sin tener el riesgo de perder el separador de la página en la que me quedé, de subrayar el texto y pasar la tinta al otro lado de la pagina, de poder usar diversos formatos (el mío no es Kindle), de poder aumentar el tamaño de la letra, cosa que para alguien cegatón como yo es una gran ventaja, etc.
Lo cierto es que cada vez se ven más modelos y marcas (Kindle, Sony, IRex, Samsun, CyBook, BeBook, eGriver, Nook, Story, Hanvon, PocketBook, Cool-er, Papyrus, eSlick, Hanlin).
El problema es cuál será el formato dominante. Amazon al sacar el Kindle pensó que impondría su formato, no pudo, sigue siendo PDF el preferido y parece que será todavía por algún tiempo, hoy el Kindle DX viene con la capacidad de leer formato PDF.
Esta tendencia tiene grandes impactos económicos. Primero el ecológico, al disminuir la cantidad de árboles talados para fabricar el papel que se usaría en esos 20 o 22 millones de libros electrónicos, segundo; la industria editorial es un detonador importante de la economía por el sistema de distribución. Hace dos semanas, me compré un libro sobre la invasión a Normandía, el Día D, está impreso en España, (aparte de los libros de texto gratuitos, se imprimen muy pocos en México, esta es una catástrofe de la que poco se habla pero no es el espacio para hacerlo). Imagino la cantidad de combustible que se tuvo que haber quemado para transportarlo desde España hasta el Sanborns de Guadalajara, en donde lo compré. De igual forma los que vende Amazon o cualquier otra librería Web para hacer llegar los títulos a sus compradores.
Con los e-book readers eso desaparece y la distribución es instantánea. Aunque la cadena productiva se va a ver alterada el consumidor se verá beneficiado porque un libro electrónico cuesta entre 90% y 70% menos que su correspondiente en papel.
Cuando apareció el libro, gracias al invento de la imprenta por Gutemberg, se pensó que las personas ya no convivirían debido a que se aislarían al leer sus libros, evitando la convivencia humana, fue todo lo contrario y gracias a su invento la información se transfirió mucho más eficientemente y a mayor cantidad de personas permitiendo el gran desarrollo tecnológico que desde esa época se ha tenido además que bajaron significativamente los precios de libros, que eran escritos a mano cada uno de ellos.
Cosas similares se están diciendo del libro electrónico, lo cierto es que no va a pasar nada sino que cada vez más personas podrán tener acceso a material de lectura, en países como México un libro, el que sea, es caro, comparemos el esfuerzo en horas de trabajo para comprar con el costo de un libro promedio (200.00) y veremos cómo los libros en nuestro país son para las élites, con estas tecnologías serán más accesibles, claro tendremos que esperar un poco más a que los lectores sean más baratos.
El reto más grande para esta tendencia entonces no es la aceptación del cliente al cambiar del formato de papel al electrónico, es la piratería. Hace tres semanas el sitio
Hacking.org propuso un reto que un hacker israelí autollamado Labba logró. Aseguró que consiguió romper la protección anticopia del Kindle, de ser cierto permitirá transferir los libros en formato Kindle a formato PDF.
Esta tendencia pasará luego a las revistas y los periódicos, pronto los lectores serán a color y este será el gran impulso para una aceptación masiva, pero lo cierto es que sí desaparecerá la costumbre de envolver la verdura en papel periódico cuando la compramos en el mercado, a ver cómo le van a hacer los vendedores.